contacto: vanealmada@gmail.com | FB: Vanesa Almada Noguerón

*Las obras aquí compartidas precedidas por el símbolo corresponden a la propiedad intelectual de la autora y se encuentran protegidas bajo las disposiciones vigentes de Derecho de Autor y Copyright*

domingo, 16 de julio de 2017

Las paredes de mi celda van cambiando de color





El verano. Los pájaros derretidos en pleno vuelo caen, como plomo hirviente, sobre las cabezas de los arriesgados transeúntes, matándolos al momento.

El verano. La isla, como un pez de metal alargado, centellea y lanza destellos y vapores ígneos que fulminan.

El verano. El mar ha comenzado a evaporarse, y una nube azulosa y candente cubre toda la ciudad.

El verano. La gente, dando voces estentóreas, corre hasta la laguna central, zambulléndose entre sus aguas caldeadas y empastándose con fango toda la piel, para que no se le desprenda el cuerpo.

El verano. Las mujeres, en el centro de la calle, empiezan a desnudarse, y echan a correr sobre los adoquines que sueltan chispas y espejean.

El verano. Yo, dentro del morro, brinco de un lado a otro. Me asomo entre la reja y miro al puerto hirviendo. Y me pongo a gritar que me lancen de cabeza al mar.

El verano. La fiebre del calor ha puesto de mala sangre a los carceleros que, molestos por mis gritos, entran a mi celda y me muelen a los golpes (...).

El verano. Las paredes de mi celda van cambiando de color, y de rosado pasan a rojo, y del rojo al rojo vino, y de rojo vino a negro brillante... el suelo también empieza a brillar como un espejo, y del techo se desprenden las primeras chispas. Sólo dándole brincos me puedo sostener, pero en cuanto vuelvo a apoyar los pies siento que se me achicharran. Doy brincos. Doy brincos. Doy brincos.

El verano. Al fin el calor derrite los barrotes de mi celda, y salgo de este horno al rojo, dejando parte de mi cuerpo chamuscado entre los bordes de la ventana, donde el aceite derretido aún reverbera.



Reinaldo Arenas (Cuba, 1943-1990)
El mundo alucinante (frg.)




sábado, 15 de julio de 2017

#soy





soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que traicionaste
la que te parió
la que te amó

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que no nació de tu costilla
la que no fecundó el espíritu santo
la que no se prostituyó

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy hija de ningún dios
soy madre de ningún hijo de dios
soy mujer de un proxeneta

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que carga tu carga
la que es tu madre
la que esclavizás

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy muerta en la cama
en el libro
en las mil hogueras y en la procesión

soy eva soy maría soy maría magdalena
ni la bruja ni la madre ni la puta
soy eva soy maría soy maría magdalena
tu hermana
soy




Cocó Galli



sábado, 8 de julio de 2017

★pez globo





sobre la irrealidad casi continua
a la que con frecuencia nos arrastran
ciertos lugares comunes
nunca solemos decir nada

cantidades infinitesimales de inapetencias no carnales
ordinarios padecimientos no físicos
y otras pasiones igualmente absurdas
armonizan por fuera de nosotros mismos
por fuera y por dentro
de todos los otros

[todos los otros:
fenómenos terrenales de tipo imaginario
que miran
desde el agujero de alguna cerradura incompleta
desde un agujero cualquiera incompleto

que miran
incompletos]


una bailarina de caja de música
posa siluetas clónicas
encima de la cáscara de sus propias raíces
mientras desespera

no tiene manera de saber
-         a ciencia cierta  -
cuántos de los ojos que la controlan
son realmente auténticos
(directa y obsecuentemente proporcionales
al espesor del líquido que segregan)
ni cuántas de las manos que la manipulan
se desplazan en la mitad perdida de  alguna otra urgencia
vuelven a las vocales cerradas con diéresis
y a otros adornos fónicos del orden nuevo:
lugares comunes sobre los que preferimos no hablar
alfileres que el aire sigue dejando demorados
mientras desesperamos

inflarse es el borde final
acaso la última bifurcación posible




miércoles, 5 de julio de 2017

el poeta es exacto





-   Señor, si alguna vez el Museo del Louvre se encontrara en llamas, ¿Usted qué salvaría?

-   El fuego.



“El poeta es exacto. La poesía es exactitud. Desde Baudelaire, el público ha comprendido, poco a poco, que la poesía es uno de los medios más insolentes de decir la verdad.”


Jean Cocteau

(Francia; 1889 – 1963; poeta | novelista | dramaturgo | pintor | diseñador | crítico | cineasta)



domingo, 2 de julio de 2017

todo principio no es más que una continuación





Hubo algo perdido y encontrado.
(…)
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.




Wislawa Szymborska (2 de Julio de 1923 – 1 de Febrero de 2012);

“Amor a primera vista” (frg.), en Fin y principio (1993).




jueves, 29 de junio de 2017

★jaula nido tetraedro (partes finales)





III
desarreglar la fórmula
y sabernos espuma atrapada en los bordes
bichos en busca de agua estancada;
¿de quién debemos tomar el ejemplo?
demasiado pronto vulneramos las sombras
que crecen detrás de las lámparas,
demasiado pronto
balcones de pájaros mudos caen sobre nosotros
como escombros sucios;
hubo un tiempo en el que se podían abrir
todas las ventanas
con apenas un bostezo;
algo de ese esquema accidentado incompleto
tuvo que haber quedado escrito
en la pizarra de los señuelos;
esta es la caja que menos solemos notar
entre tanta niebla abandonada;
salen cajones de cada revoque y de cada resma
sale el libro cíclope que nunca más quisimos
volver a ver


IV
siempre en las bolsas deshidratadas de los oídos es donde crecen primero
los hongos
que pudren las trampas del cuerpo;
y estas voces que ya vienen tienen el timbre avinagrado
de un agudo incalculable;
hay un pronombre que persiste
aún en el miedo crudo del hilo en llamas
en el plano breve de la foto en mangas de camisa
o en la etiqueta manipulada del vino
y su leña sádica;
salen los soles aunque no lleguen a soportar nunca el día completo
afuera de la casa;
y hay un pronombre que persiste
que duele en los vidrios de este cuarto;
abre la caja con la misma indiferencia de siempre
adentro es la fiebre
y ya no tiene un nombre para ponerse encima;
vienen los gritos
y en esa confusión se pierde el único brote que podía infectar de flores

su propio infierno